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El Gran Dictador |
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El primer filme sonoro que dirigiera Chaplin es una mezcla de fábula sentimentaloide y sátira feroz al nazismo. La historia sigue a dos personajes, ambos interpretados por el director: uno es un ingenuo peluquero, cuyo buen corazón y origen muy pronto lo meten en líos con los nuevos gobernantes de su país. El otro es el dictador, parodia de Hitler, cuyas rabietas y discursos son algunos de los puntos más altos de la cinta. Extraña, irregular, pero plagada de grandes momentos, es una pieza de cine clásico de esas que llaman imprescindibles. Edición DVD:
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| Director: | Charles Chaplin |
| Actores: |
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FICHA:
Géneros:Clásicos ( Cine Mudo Comedia ); Comedia ( Clásicos ) |
Gran clásico
Por:
Ricardo
Una de mis películas favoritas de Chaplin que mezcla genialmente entretención, reflexión, humor y crítica. Imperdible, incluso para los que recelan del cine antiguo.
Divertida y profunda
Por:
cristobal fernandez
Esta película es excelente. Aquí Chaplin, a través del humor, envía un mensaje extraordinariamente profundo y con todo un sentido de amor y paz. Es asombroso como lo hace con el lenguaje del humor, ya que las comedias en general son sólo para pasar un rato y reírse. Pero no. Esta cinta es para tenerla en cuenta por toda tu vida.
Impresionante
Por:
Alberto Ortiz
Chaplin es un maestro. Es el indiscutido rey de la comedia y el indiscutido portavoz de los sin voz. Acabo de terminar de ver El Gran Dictador y siento como una cosquilla recorre mi estómago al escuchar su voz y ver su rostro cambiado, con mayor calidad.
El Gran Dictador es un ensayo sobre la época que se vivía, representada con el sarcasmo y la virulencia propia de Chaplin. Notable es la escena donde el Dictador Hinkel juega con el mundo, en un afán por dominar todo, pero ve como el globo se revienta, dejándolo triste y acongojado. El Gran Dictador se impone como una gran película, esas donde se ríe y se piensa a la vez, como siempre de la mano de Charles Chaplin.
Una obra maestra
Por:
MARÍA MAGDALENA
Desde la vestimenta, los diálogos, la música , hasta el uso de los medios de comunicación, reflejan la capacidad visionaria de Chaplin. Además de ser una película de esperanza, ya que fue filmada a inicios de la 2º guerra, antes que la persecusión a los judíos se convirtiera en lo que hoy conocemos, antes que USA se metiera y justo cuando Alemania estaba por invadir Austria... Es realmente buenísima... ¡la recomiendo a todos!
Sin palabras
Por:
Michael Gomez
Mientras veía esta película sentía que algo dentro de mí no me dejaba pestañear y luego supe qué era: eran los deseos de no perderme ningún detalle de esta joya cinematográfica, era mi subconsciente que me hacia un gran favor, pues ver El Gran Dictador es un privilegio, es un placer, es una verdadera dicha.
Les advierto que para comprender cada chiste, cada ironía y cada comparación que presenta la historia hay que manejar un poco de información sobre la época y los cambios sociales que se producían en ese tiempo.
Me encantó, la vería mil veces y estoy seguro que no me aburriría. Es una oda a la paz, un llamado a la cordura, es Chaplin en la mejor película que he visto.
No le pongas color
Por:
NICOLAS VALDES
Debo reconocer que no soy un gran admirador de películas clásicas como esta, pero desde el primer instante me cautivó. Luego de ver Tiempos Modernos, de este mismo actor y director (el Genio Chaplin), seguí con esta espectacular sátira al nazismo y al fascismo, que simplemente son para morirse de la risa. No sólo por las actuaciones magníficas (no como las de ahora), sino también por su humor clásico, de aquellos que uno siempre se ríe por lo absurdo, y sin dejar de lado el tema histórico del momento.
Cabe destacar dos cosas: primero, esta película fue producida en 1938, algunos años antes de que estallara la Segunda Guerra mundial. Esto hace a la película un escalofriante oráculo de lo
Hay que verla
Por:
Lorena Vargas
Excelente, bien dirigida, bien actuada, humor negro y una crítica lanzada a la cara. Es de esas peliculas que hay que verlas.
Mis partes favoritas, el discurso antisemita de Hynkel y el encuentro con Napoloni.









